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la directiva

martes, 27 de noviembre de 2012


23 DE NOVIEMBRE DE 2012

Ximena Rincón y Mariano Ruiz-Esquide explican a través de carta abierta por qué el acuerdo en pesca es “un error histórico”

"Creemos profundamente en la democracia y que ella exige diálogo, ponerse de acuerdo, avanzar entendiendo que se deben conciliar distintas posiciones. Pero todo proceso de negociación tiene límites que no pueden traspasarse, pues de lo contrario se renuncia a aspectos de principio que desnaturalizan nuestras convicciones políticas", expresaron.
A través de una carta abierta, los senadores DC Mariano Ruiz-Esquide y Ximena Rincón explicaron su posición en contra de la Ley de Pesca que se está votando en el Senado y por qué constituye un “error histórico que aún se puede reparar”.
En la misiva sostienen que “creemos profundamente en la democracia y que ella exige diálogo, ponerse de acuerdo, avanzar entendiendo que se deben conciliar distintas posiciones. Pero todo proceso de negociación tiene límites que no pueden traspasarse, pues de lo contrario se renuncia a aspectos de principios que desnaturalizan nuestras convicciones políticas”.
En ese sentido aludieron a la declaración pública del presidente de la tienda, el senador Ignacio Walker, en la que informó de un “acuerdo alcanzado entre el gobierno, la bancada de senadores de la Democracia Cristiana y el senador Fulvio Rossi del Partido Socialista”.
Al respecto precisaron que no se trató de “un acuerdo de la Bancada democratacristiana, pues un requisito básico para que existiera como tal era la concurrencia de todos nosotros y ello no fue posible, pues el gobierno no accedió a consignar y resguardar principios básicos en materia de resguardo de nuestros recursos naturales”.
Rincón y Ruiz-Esquide expresaron que no respaldan el acuerdo, “pues contiene un error que —de no remediarlo— puede tener consecuencias históricas”.
Y si bien valoraron aspectos de la iniciativa como “la determinación de la cuota global de captura por parte de los comités científicos”, o la contribución de la senadora Soledad Alvear paraque la ley estableciera que “los recursos hidrobiológicos están sometidos a la soberanía del Estado de Chile”, se preguntaron “¿qué viabilidad tiene esta norma si en otro artículo de la ley, producto del mismo acuerdo, se le entrega por veinte años renovables automática e indefinidamente (es decir por 40, 60, 80 años y ad eternum) los peces que son de todos los chilenos a cuatro empresas?”.
En ese sentido sostuvieron que su rechazo se debe a dos razones: “En primer lugar, otorgar el 85 por ciento de la cuota industrial a un pequeño grupo de empresas por 20 años renovables ad eternum nos parece excesivo. La industria pesquera se desarrolló sin problemas teniendo como marco regulatorio una ley cuyo plazo de vigencia fue de 10 años. No obstante, estuvimos dispuestos a acordar un plazo de 15 años, lo que fue rechazado por el gobierno y aceptado en el acuerdo”.
“Pero más grave aún que los 20 años, nos restamos del acuerdo pues creemos que no es posible aceptar, en ningún proceso de negociación, una norma que vulnere la definición esencial que debe fundar el marco regulatorio pesquero: los peces son de todos los chilenos. Por ello, toda licencia de extracción debe ser temporal y no renovable, de tal manera que ninguna persona o empresa pueda esgrimir ahora o en el futuro “derechos de propiedad” sobre un recurso que es patrimonio de la nación toda. Se trata de un principio intransable que debe inspirar nuestro actuar no sólo en ésta, sino en todas las discusiones sobre nuestros recursos naturales”, enfatizaron.
Ambos legisladores estiman que “el tema no es menor, son más de mil millones de dólares al año, asignados a unos pocos privilegiados, en desmedro de la gran mayoría de chilenos. Si un próximo Gobierno o Congreso De la República quiere reparar este error, el Estado tendrá que expropiar a las empresas dueñas de licencias de extracción, y pagarles por un recurso que es de todos. Como lo han dicho destacados economistas, con esta norma al día siguiente de aprobada la ley un puñado de empresas van a poner en sus activos varios miles de millones de dólares, recibidos gratuitamente y mediante una verdadera expropiación que está sufriendo el patrimonio de todos los chilenos y chilenas, actuales y futuros”.
Asimismo, sostienen que “bajo la fórmula acordada, los pescadores artesanales nunca más podrán mejorar su cuota de extracción en el futuro” y que,  en la misma línea, “lamentamos que este acuerdo solo contenga aspectos relacionados con el sector industrial pesquero, pero no signifique ningún avance concreto para los pescadores artesanales”.
Finalmente exprsan que “No nos parece una ley justa aquella que le entrega 27 kilos de merluza adicionales al año a cada pescador artesanal entre la cuarta y décima región. No nos parece justa una ley que le sube apenas 187 kilos de jurel al año a cada pescador artesanal, lo que equivale a 30.000 pesos anuales, (2.500 mensuales)”.

TEILLIER Y VOTOS DE SENADORES DC A LEY DE PESCA: “ES UN TROPIEZO Y MALA SEÑAL”

23NOV

El presidente del PC señaló que ahora “es muy importante fijar los lineamientos programáticos y de tener cierto compromiso con eso, porque sino después podemos llegar a un gobierno y vamos a andar cada partido por su lado”.

El presidente y diputado del PC, Guillermo Teillier, calificó como “un tropiezo” y “mala señal” para la unidad opositora que algunos senadores de la Democracia Cristiana se alinearan con el Gobierno y votaran a favor de renovar las licencias pesqueras.
“Es un tropiezo, es una situación lamentable, vamos a tener que conversarlo. Por eso que es también muy importante fijar los lineamientos programáticos y de tener cierto compromiso con eso, porque sino después podemos llegar a un gobierno y vamos a andar cada partido por su lado. No va a ser consecuente si queremos cambiar las cosas en este país”, recalcó.
El parlamentario expresó que no es positivo que una vez que se logran ciertos acuerdos “alguien se vaya por el lado”.
“Es una muy mala señal en este momento en que precisamente habíamos logrado altos niveles de acuerdo en la elección municipal, en presupuesto y después se nos cae la Ley de Pesca que, además, creo que ahí se ha producido una mayoría en el Senado que no representa el sentir de la ciudadanía”, advirtió.Teillier espera que la oposición se mantenga unida en lo que resta de la discusión presupuestaria, porque cree que aún se puede conseguir algo más de La Moneda.

domingo, 25 de noviembre de 2012



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Mientras la aprobación de la Ley Longueira ya está cocinada gracias a los vendidos de la DC, el economista y académico Marcel Claude, en entrevista para Humanistas.cl, habló sobre esta nefasta ley que le regalará para siempre el mar chileno a siete familias, la Concertación y que Chile le pertenece a unas cuantas familias.

“Aquí lo que se configura es una sociedad altamente concentrada en relación a la administración del poder, porque entregarle el mar, entregarle los recursos pesqueros por largos años a cuatro grupos económicos de las siete familias más ricas del país, sin que exista la posibilidad que otros sectores, los pescadores artesanales e incluso la sociedad pueda decir algo, porque finalmente estamos hablando de recursos que pertenecen a Chile, que son parte del territorio, que involucran el futuro de la nación”

“Ojo!, que estamos hablando de recursos que tienen que ver con la alimentación, con el futuro alimentario del país. Por tanto, algo tiene que decir la dueña de casa o el que compra en el supermercado o en la feria, algo tiene que decir, pero no puede hacerlo… Entonces, ¿qué es esto finalmente?. Es la consagración, es la evidencia de una sociedad asimétrica en la distribución del poder, de una alta concentración económica y una alta concentración política. O sea, es la profundización de una sociedad no democrática, de una sociedad desigual que venimos viviendo de hace ya 40 años”

“La Concertación siempre juega así. Es como la Iglesia Católica, tiene curas de Izquierda y curas de Derecha. Da para todo, la Concertación es un poco así. Hay algunos senadores y algunos diputados que practican el perfil de Izquierda, el perfil social, pero a la hora de las votaciones la Concertación votará en pleno a favor de esa ley, con algunas excepciones que lo único que hacen es confirmar la regla que la Concertación está al servicio del orden político y económico establecido”

“A mi me parece que ese es, más o menos, el juego que hace siempre la Concertación. No hay que olvidar lo que ocurrió con el movimiento estudiantil. Hicieron exactamente lo mismo, algunos estaban por aprobar el presupuesto, otros por no aprobarlo, armaron una tremenda parafernalia, y finalmente terminaron aprobándolo, pero de distintas maneras. Con ese juego la Concertación lo que ha hecho es solventar y darle legitimidad a un sistema de repartición de los recursos, porque finalmente de eso se trata la política, ¿no?, de cómo nos repartimos los recursos que dispone el país para su desarrollo, para su bienestar, para su construcción material”

“A mi me parece que lo que hace la Concertación es bastante más siniestro que lo que hace la Derecha, porque la Derecha generalmente vota en bloque, pero ellos juegan, hacen la parada que están en favor de los pescadores artesanales, que no quieren la privatización, pero finalmente terminan aprobando leyes como la Longueira. Y así fue el 2001 y el 2002, cuando por mayoría absoluta, Concertación y Derecha, aprobaron la misma ley que hoy está propiciando Longueira.

“Esto que está ocurriendo es la expresión de minorías a través de sistemas electorales y sistemas de representación que claramente no son democráticos. Se probó en la última elección. No son democráticos porque no representan más que a un 30 por ciento de los ciudadanos con capacidad de votar, elegir y decidir sobre su destino. Por lo tanto, cuando ocurre esta grave ilegitimidad política lo que la gente tiene que hacer es organizarse y hacer eficaz, practicar la soberanía popular donde reside el poder, donde reside la legitimidad de las decisiones de Estado, por si misma. Y lo que yo creo que deberíamos hacer es levantar una propuesta política para ejercerla en las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias que tenga un solo objetivo: una nueva Constitución, a través de un proceso de creación de una Asamblea Constituyente”

“Que hagan todas las leyes que quieran. Si nosotros hacemos una Asamblea Constituyente y aquella crea una nueva Constitución que le devuelve todos los recursos al país, se les van a expropiar, no más. Eso es lo que hay que hacer, O sea, van a tratar de armar el país a su pinta de aquí a las próximas elecciones. Nosotros levantemos una alternativa, llevémosla a la práctica, defendámosla y construyamos el país de verdad que queremos, a través de darnos una legislación y una Constitución que sea legítima y democrática”

“Conversar con estos corruptos políticos de hoy, pretender que el Presidente de la República entienda… ¡Nadie de esta gente va a entender lo que hay que hacer!. O sea, saben lo que hay que hacer, pero ellos no lo pueden hacer porque no están puestos allí por el interés público y mayoritario del pueblo chileno, están puestos ahí por el interés privado y minoritario del señor Luksic, del señor Angelini, del señor Matte, que son los que gobiernan Chile“

Ley de Pesca: Legislando para las grandes empresas

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Escrito por Paul Walder / Punto Final   
Domingo, 25 de Noviembre de 2012 00:00
Hace poco, en medio del fragor social y legislativo, el ministro de Economía, Pablo Longueira, auspiciador de su ley homónima, dijo que ninguna ley de pesca en ninguna parte del mundo había sido de fácil tramitación. Aun cuando no nos consta aseveración tan rotunda, podemos concederle que por lo menos en Chile, el trámite a la actual ley a inicios de la década pasada generó gran rechazo en muchos de los sectores involucrados y relacionados.

Lo que Longueira ocultó en su declaración fue lo principal: una mala ley de pesca siempre tendrá opositores. Porque si recordamos el clima político y social de hace diez años, la reacción de los pescadores artesanales y activistas medioambientales contra la aprobación de esa ley durante el gobierno de Ricardo Lagos, estuvo plenamente justificada. Las consecuencias de aquella legislación han sido peores que las entonces anunciadas, con efectos dramáticos en los recursos marinos, en los pescadores artesanales y en la distribución de la riqueza. La Ley de Pesca vigente fue concebida bajo criterios mercantiles, los mismos aplicados en tantas otras áreas de la economía y la vida social, desde la salud, la educación o el transporte, que han convertido a Chile en uno de los países más desiguales del mundo.

El problema con la Ley de Pesca es su núcleo, su concepción, que es traspasar a la lógica del mercado -vía un sistema similar a las concesiones- un recurso natural tan sensible como es la fauna marina. Esta creencia neoliberal, compartida con fe ciega por los dos grandes bloques políticos, dio cuerpo a la legislación vigente, la que de cierta manera privatizó los recursos pesqueros al entregar arbitraria e interesadamente cuotas de captura a determinadas empresas. La ley, cuya vigencia a modo de prueba era por diez años, será reemplazada por la que saldrá en estos días del Congreso para entrar en vigencia en 2013.

La actual ley ha fracasado, lo demuestran no pocos antecedentes. Pese a ello, el gobierno envió el año pasado un proyecto que con ciertos ajustes la reafirma: los recursos pesqueros los entrega ahora no por diez sino por 25 años a las mismas pesquerías que, movidas por el deleite de la acumulación financiera, han depredado las especies marinas de la costa chilena. Si ello ha ocurrido en diez años, la entrega a 25 años significa el fin de la mayoría de los peces de este litoral.

Algunos datos sobre el estado de la fauna marina entregados por Anapesca señalan que el total de la pesca de sardinas, anchoas y gran parte del jurel fueron capturados para ser transformados en harina de pescado para la alimentación de cerdos, pollos y salmones. Hoy están desaparecidos. El 99 por ciento de la pesca demersal -merluza austral, merluza común, merluza tres aletas, congrio y otros- ha terminado a manos del Complejo Industrial de la Pesca Demersal y al igual que la acuicultura industrial de salmón y trucha, se encuentra destinada casi en un cien por ciento a la exportación con precios que dejan sin acceso a las familias chilenas.

DEPREDADORES Y NEOLIBERALES
La Ley de Pesca, cuyos criterios no difieren en mucho de los que han llevado a la creación de las abusadoras Isapres, de la educación en manos de sostenedores e inversionistas, de la banca usurera, y de los oligopolios en la mayoría de los sectores de la economía, desde las farmacias a los supermercados, recoge la idea de que el fin primordial y último de cualquier actividad productiva es generar riqueza financiera.

El sector pesquero ha asimilado muy bien esta premisa. Es un negocio que en 2011 aumentó sus ganancias en 30 por ciento, superando los dos mil millones de dólares, pero también reproduce la misma estructura de las otras áreas de la economía chilena: el 90 por ciento de esta actividad está en manos de pocos grupos económicos, lo que los pescadores han llamado “las siete familias”.

¿Cómo se ha llegado a esta irracionalidad, considerando que hablamos de un recurso natural, libre, que debiera pertenecer a todos los chilenos? Tras un sistema de libertad total, que favoreció a las grandes compañías y condujo a una explotación indiscriminada de los recursos marinos, la Ley de Pesca de 2002 -en vigencia- definió un sistema de cuotas que se determinó sobre la base de las capturas históricas de las empresas, lo que consolidó y proyectó el negocio para los operadores ya establecidos. Si antes de esta ley existía la denominada “carrera olímpica”, una manera de llamar a la entrega de manera libre y gratuita de los peces a las grandes pesqueras, el sistema de cuotas lo que hace es entregárselos de manera más regulada pero también gratuita. El proyecto de ley de Longueira busca una mayor regulación sobre el sector, pero sobre la base del mercado. En teoría, hacerlo un poco más competitivo, abrir espacios a nuevos operadores. Pero en medio de esta disputa legal, las cuotas de pesca están muy por encima de la capacidad de regeneración de los ecosistemas: en poco más de diez años la biomasa se ha reducido en 60 por ciento. A este ritmo, que tanto ha favorecido a las grandes compañías, no quedarán peces en la próxima década.

QUIENES PESCAN PARA VIVIR
Hay otro grupo al interior del sector pesquero que son los 86 mil pescadores artesanales. Ellos navegan en unas 15 mil naves en las zonas costeras, con embarcaciones desde once metros a botes a remo. Aunque el gobierno, los legisladores y la mano oculta de las grandes empresas intentan con diversas fórmulas reducir las inquietudes de este sector, aumentándoles las cuotas de captura, lo cierto es que con el ritmo que lleva la pesca industrial sólo deja sobras a los artesanales. Por más que se les otorguen cuotas de captura, éstas serán sólo papeles si en el corto plazo desaparecen los peces. La diferencia en el inminente colapso es que los industriales invertirán en otros sectores, en tanto los pescadores artesanales, para quienes la pesca es una actividad tradicional, un modo de vida, morirán de hambre.

Cosme Caracciolo, dirigente del Consejo Nacional de Defensa del Patrimonio Pesquero (Condepp), en una conversación con PF dice con claridad: “Los que pescamos para comer somos los artesanales, quienes vemos a los peces como especies que deben ser usadas de buena manera; en cambio los industriales generan capital con la pesca para hacer harina de pescado y hacer alimentos para cerdos, pollos y salmones. Estamos hablando de soberanía alimentaria. Entonces el Estado tiene que ver quiénes cumplen esa función”.

Del mismo modo como los países europeos han sostenido su agricultura, también lo han hecho con sus pesquerías, bases de la identidad cultural. Un documento de Anapesca dice: “España ha realizado una fuerte protección e inversión de recursos públicos para dar forma a una competitiva flota artesanal de pequeña escala a la que ha favorecido con un acceso preferente a las cuotas de pesca. Además, ha creado un moderno sistema de comercialización de las capturas de la pesca artesanal, que se traduce en un centenar de mercados de subastas en todo el territorio de España, abierto y transparente, que facilitan y aseguran el abastecimiento de productos del mar a las familias españolas en forma directa y a los miles de restaurantes y cientos de pymes procesadoras que abastecen de innumerables preparaciones a su mercado interno. Estos esfuerzos los han realizado porque han llegado al convencimiento que tanto la pesca artesanal como las pymes son estratégicas e imprescindibles para sostener el consumo humano de productos del mar”.

En Chile se ha hecho justamente lo contrario. Se le ha entregado todo al libre mercado, en los hechos, a los más poderosos. Un efecto más del libre mercado recae en los mismos hábitos alimentarios de la población. Pese al gran litoral de Chile, consumimos siete kilos de pescado per cápita al año, cifra muy lejana a los 40 kilos de los españoles o a los 70 kilos de los japoneses. Con la concentración de las capturas en pocas manos y con la desaparición de tantas especies, el alza en los precios lo ha convertido en un alimento prohibido para la mayoría de las familias.

FUTURO ALIMENTARIO
Como vemos, la Ley de Pesca trasciende el espacio económico y se introduce en áreas relacionadas con la sustentabilidad alimentaria de las próximas generaciones. En la soberanía alimentaria de la actual generación y la sustentabilidad de una actividad fundamental para nuestra identidad cultural, como es la pesca, presente a lo largo de toda nuestra historia y geografía costera. Las ramificaciones y consecuencias de la privatización del mar, de la transmutación de nuestros recursos marinos en materia prima de especuladores pesqueros es de extrema importancia para que unos pocos legisladores mal elegidos tengan en sus manos el futuro alimentario del país.

Es por ello que el debate pesquero ha trascendido a los actores del sector y se ha instalado no solo entre activistas ambientales, sino entre numerosos grupos de la sociedad civil. En Internet y Twitter, por ejemplo, hay una importante presión hacia los legisladores que tienen en sus manos el futuro de esta actividad.

La actual tramitación huele a corrupción. Durante estos meses ha salido a flote el desastre que significa la extinción de muchas especies marinas debido a su sobreexplotación por el sistema de pesca de arrastre, prohibido en no pocos países; la extrema concentración de la actividad y las ganancias en unas pocas manos; la explotación y mal trato de la tripulación y marineros; la creciente exclusión de la actividad pesquera que sufren los pescadores artesanales así como el oscuro lobbying de las compañías pesqueras sobre los legisladores, que finalmente se traduce en donaciones para las campañas electorales o en la relación entre senadores y la propiedad de las empresas pesqueras.

La tramitación y negociación con los sectores afectados ha sido también muy oblicua. La complejidad de las materias y la multiplicidad de intereses contrapuestos ha llevado a enfrentamientos entre gremios y al interior de esos mismos gremios, en no pocos casos estimulados interesadamente por las grandes empresas y las mismas autoridades de gobierno.

POLITICOS SIN REPRESENTACION EN EXTINCION
Hay un dato que esta clase política y empresarial parece no haber comprendido. El Chile de 2012 es otro que el de 2002. El desprestigio hoy no es sólo del sistema económico de mercado sino del modelo político binominal. Si durante los últimos dos años cada día ha habido protestas contra el statu quo económico, en las últimas elecciones municipales quedó claro el abierto rechazo al sistema político.

Un reciente artículo del sociólogo Felipe Portales entrega una visión sobre la real representación ciudadana que tienen los partidos políticos. Con la enorme abstención en las últimas elecciones municipales, los partidos del sistema binominal registran una representación irrisoria. Si la Alianza tenía el 32,9 por ciento de los votos válidamente emitidos, ahora tiene solo un trece por ciento, en tanto la Concertación baja desde un 42 a un 17 por ciento. “Y respecto de cada partido tenemos también una gigantesca disminución: RN desciende de 15,70% a 6,24%; la UDI, de 17,24% a 6,84%; el PDC, de 15,11% a 6,0%; el PS, de 12,24% a 4,96%; el PPD, de 9,94% a 3,95%; y el PR, de 5,73% a 2,28%”.

Esta es la clase política que pretende entregar los recursos marinos a perpetuidad a sus propios mecenas. Si este acto es una obscenidad, una burla y una inmoralidad, lo que pretende hacer con los recursos pesqueros es también un delito no sólo contra la naturaleza, sino contra las actuales y futuras generaciones.

Lo que tenemos es una Ley de Pesca que reconoce la disminución y extinción de la biomasa, pero insiste, pese a su inminente colapso, en entregar los últimos recursos al gran capital. Se privatiza lo que queda del mar y se consolida el proceso de concentración económica. El poder no sólo está entre los que gobiernan y los que legislan. La “mano invisible” ordena al país.

Una mano invisible que entrega “donaciones” millonarias a los senadores y siembra la cizaña entre los trabajadores de la industria pesquera. A tal grado llegan estos “incentivos”, que los sindicatos de tripulantes pesqueros llamaron a los senadores a aprobar sin más la Ley de Pesca “para evitar la inestabilidad que conllevaría volver a la carrera olímpica por la pesca a más de 65.000 familias que viven de la industria pesquera. Este importante grupo de actores tiene demandas legitimadas por sus respectivas organizaciones, tales como implementación de una plataforma social digna, rechazo a la licitación de las cuotas pesqueras, rechazo a la indicación que cambia la forma de medir las cinco millas y que les quita sus caladeros históricos, además del rechazo a la eliminación de la pesca de arrastre”.

Ante esta manipulación de los trabajadores por el gran capital, el dirigente Cosme Caracciolo dice: “Los empleados de la industria pesquera deben entender que los peces son especies naturales renovables, y seguirán siéndolo siempre y cuando sean explotados en forma sustentable y racional. Bastaría un poco de sentido común para apoyar una iniciativa que vaya en la dirección correcta y ésta, obviamente, no es la que impulsa el ministro Longueira a través de su propuesta de Ley de Pesca.

Una opción que realmente apunte hacia la sustentabilidad de las especies en el tiempo es la que debe ser respaldada por quienes dependemos de la existencia de los peces para sobrevivir. Esto es, por toda la sociedad chilena”. De lo contrario, ha repetido Caracciolo, los pescadores artesanales no respetarán una ley que salga de un Parlamento no representativo y cooptado por los grandes intereses pesqueros.

Los pescadores harán lo que siempre han hecho: salir a pescar.